Notas al aire de septiembre

Por Miguel Masllorens el 1.09.21 en Libres recomienda

B.A. Jazz: los inicios de un maestro

Jorge López Ruiz (1935 – 2018) es una leyenda indiscutida de la música argentina. Como contrabajista, compositor y arreglador, trabajó en todo tipo de géneros que van desde el jazz y el folklore al pop melódico y la música para cine, tanto a nivel nacional como internacional.

Su lista de colaboraciones musicales incluye a artistas como Tony Bennett, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, João Gilberto y Ray Barretto; y bandas sonoras para más de cincuenta películas y numerosas obras de teatro. A fines de los años 60 fue el arreglador y director musical de Sandro, siendo el gran responsable del sonido distintivo de los grandes éxitos del cantante que lo hicieron popular en todo el continente. Junto a su destacable carrera como intérprete y técnico de grabación, fue además director de Trova, mítico sello argentino que editó a artistas icónicos como Astor Piazzola, Uña Ramos y Les Luthiers, entre muchos otros.

A la par de sus trabajos en la industria discográfica, la producción personal de López Ruiz en discos como El Grito (1967), Bronca Buenos Aires (1971), De Prepo (1972), Viejas Raíces (1975) y Un hombre de Buenos Aires (1978), fue realmente prodigiosa. En esta serie de innovadoras joyas de jazz fusión, el grado de experimentación de las composiciones y arreglos orquestales que combinan elementos del tango, el folclore, el bebop y el swing alcanza niveles inusitados. Este período singular de su obra contiene aspectos solo comparables con compositores contemporáneos tan disímiles como Lalo Schifrin, Juan García Esquivel o Waldo de los Ríos.

Pero como toda gran historia, semejante carrera tiene un principio. Y un nombre no poco auspicioso marca el comienzo de todo: B.A. Jazz. El disco debut de Lopez Ruiz fue editado en 1961 a través del sello RCA Vik y está conformado por una mezcla de standards y material original. El moderno sonido de proyección internacional que ya exhibe este primer quinteto para la época, posiciona hoy en día a B.A. Jazz como un hito innegable del jazz argentino y un testimonio histórico del desarrollo del género en Sudamérica.

Las marcadas influencias de cool jazz y hard-bop – ambos géneros en pleno apogeo en aquellos años – y un sutil groove latino cercano al boogaloo que se vislumbra por momentos, hicieron que con el tiempo el álbum se volviera objeto de culto. La edición del vinilo original ha sido históricamente una figurita difícil de encontrar, muy cotizada entre coleccionistas aficionados en todo el mundo, pero recientemente el sello italiano Eating Standing lanzó una cuidada reedición que rinde un merecido homenaje al disco que marcó los inicios de este gran maestro.

Escuchá B.A. Jazz, una rareza para su época que se transformó en un disco clave en la historia del jazz argentino:

Saal 3: El estudio de Nils Frahm en la mítica Funkhaus de Berlin

La Funkhaus (casa de transmisión) es uno de los edificios más emblemáticos de Berlín y parte central de la historia cultural de la ciudad. Ubicada lejos del centro, a orillas del río Spree, en el antiguo distrito Este de la ciudad, conforma uno de los ejemplos más grandes de infraestructura exclusivamente ideada con fines de grabación en el mundo. Construida en 1951 con el estilo típicamente austero y sofisticado de gran parte de la arquitectura soviética de Berlín, fue diseñada para albergar estudios de primera clase a nivel mundial y una central de transmisión de la radio estatal de la RDA. La Funkhaus formaba parte de un conjunto arquitectónico mayor creado por el arquitecto de la Bauhaus Franz Ehrlich. Su arquitectura de hormigón armado y paredes exteriores de ladrillo a la vista descartan la decoración vistosa del estilo medieval gótico/barroco y enfatizan en cambio una apariencia, funcionalidad y racionalidad vanguardistas, características del modernismo.

La razón por la que existe este milagro sónico está íntimamente relacionada con la historia de Berlín. Cuando Alemania se dividió después de la Segunda Guerra Mundial, las redes de transmisión para los sectores occidental y oriental operaban desde el mismo lugar en Berlín Occidental, pero a medida que aumentaban las tensiones políticas, esto se volvió insostenible. Finalmente, las cadenas de radiodifusión de Alemania Oriental a nivel nacional encontraron oficialmente su nueva sede en la Funkhaus de Berlín Oriental.

Los ingenieros involucrados en el proyecto se convirtieron en algunos de los pioneros del sonido más importantes del mundo, desarrollando instalaciones de vanguardia, como cámaras de reverberación, una sala de conciertos de 800m2 especialmente diseñada para poder transmitir el sonido completo de una orquesta sinfónica, así como otras salas concebidas con diversos fines, desde música de cámara hasta grabaciones de foley. Todos los estudios comparten la misma capa exterior, pero dentro de esta estructura fueron diseñados como edificios individuales, erigidos sobre sus propios cimientos separados, para lograr total aislamiento acústico entre los mismos.

Como muchos otros edificios de Berlín, la Funkhaus ha tenido una transición compleja, atravesando épocas de abandono y lamentables períodos de administración desde la reunificación de Alemania. Recientemente, desde que fue declarada patrimonio arquitectónico protegido y adquirida en 2015 por el empresario Uwe Fabich, sus amplias instalaciones se han vuelto a ocupar con estudios de grabación, una escuela de música, espacios de coworking, cafés, restaurantes, y actividades culturales como conciertos, fiestas electrónicas, eventos de moda y hasta shows de artistas internacionales como Ryuichi Sakamoto, Depeche Mode, Tony Allen o Aphex Twin.

Uno de los actuales habitantes de la Funkhaus es Nils Frahm, el pianista, compositor y productor nacido en Hamburgo, conocido por fusionar influencias clásicas con producción electrónica en obras minimalistas, como en Felt (2011) en el que añadió extra fieltro al piano para crear un sonido único y característico. Después de una extensa remodelación interna en la que, según cuenta, gastó mucho dinero para que pareciera que no se hizo nada en absoluto, Frahm se ha hecho cargo del estudio Saal 3, albergando su variedad increíble de equipos, teclados, pianos y sintetizadores.

La renovada sala de grabación cuenta con un rack de preamplificadores remotos que incluyen un RCA OP6, unos WSW y un par de Ampex 601 reconvertidos. Hay un piano de cola Yamaha CFX junto a varios verticales, así como un Wurlitzer 200a, y unas antigüedades que incluyen un armonio Mannborg y una celesta Deagans. Entre los numerosos sintetizadores analógicos se destacan un Memorymoog (modificado por Rudi Linhard), un Moog Taurus y un rack de módulos Formant, entre varios otros. La colección de micrófonos se basa en una conformación estéreo Decca Tree con tres Neumann M50, al que se le agregan micrófonos de cinta clásicos, un micrófono de botella RFT con cápsula M7 y rarezas como un Altec/Western Electric 639A.

Por su parte, el control posee mucho equipamiento vintage empezando por una consola personalizada modular de formato Danner con faders Neumann y ecualizadores Lawo, que además tiene entradas externas complementarias con módulos Siemens. En conjunto con sus técnicos de cabecera, diseñaron una matriz de patcheo digitalmente controlada integrada directamente a la mesa, actualizando el ya complejo sistema que cumple con especificaciones de masterización. A esto se suman varios procesadores legendarios como los limitadores valvulares Gates SA-39 y el Level Devil, un ecualizador Pultec EQP-1, una envidiable serie de unidades de efectos con nombres legendarios como Ursa Major Space Station, Roland RE-501 Chorus Echo, Quantec QRS y el EMT 245.

Frahm también ha revivido una de las tres cámaras de eco originales del edificio:

Anteriormente, no había reverberación artificial. La única forma de hacer la reverberación era poner un micrófono en un espacio con reverberación y enviar música a través del parlante.

El propietario de Funkhaus estaba a punto de derribar esos espacios para crear un depósito hasta que lo convenció del valor de estas habitaciones de grabación históricas que podrían continuar ofreciendo un sonido único a músicos contemporáneos.

Otro singular proyecto llevado a cabo por Frahm en su estudio es Noire, una librería exclusiva de samples de su piano para Native Instruments. Producida en colaboración con Galaxy Instruments, el piano en cuestión es un CFX Concert Grand de Yamaha que trajo al estudio luego de probar exhaustivamente no menos de 30 modelos CFX. Agotado permanentemente y con un valor que ronda los USD $150.000 en el mercado, Yamaha describe al CFX 9 Concert Grand como la coronación de la línea de pianos. La grabación de los samples se llevó a cabo íntegramente en el Saal 3 utilizando micrófonos y preamplificadores antiguos y la idea fue intentar transmitir la atmósfera de calidez y profundidad de ese espacio histórico, en donde cada rincón exhibe la calidad de una época pasada.

Mirá todos los detalles del estudio de Nils Frahm en esta entrevista:

La ruleta del ritmo

Las cuatro reglas de Rhythm Roulette son simples: 1. Buscar una disquería, 2. Vendarse los ojos, 3. Elegir tres discos a ciegas, 4. Producir un beat sampleando dichos discos. Desde su lanzamiento en 2013 hasta la actualidad, la ingeniosa serie de YouTube ideada por el sitio de contenidos Mass Appeal lleva subidos más de 120 episodios con la participación de varios de los mejores y más destacados productores de beats de hip hop, trap y otros géneros downtempo. Centrada en la escena de beatmakers de EE.UU., entre los invitados más reconocidos que jugaron a la ruleta del ritmo se pueden mencionar productores como A-Trak, Jazzy Jeff, 9th Wonder, David Banner, Dj Babu, Ski Beatz, Mr Carmack y Sango, por nombrar algunos, entre muchos otros. Hasta incluso han participado de leyendas del rap como los recientemente fallecidos MF Doom y Mac Miller.

Aunque algunos de estos nombres no suenen tan famosos y populares como los nombres de los artistas y rappers con los que suelen trabajar, varios de estos productores son los principales responsables de las bases de muchos hits de hip hop que probablemente hayamos escuchado cantidades de veces. Relegados a una tarea solitaria e introspectiva en el control de un estudio, muchas de sus creaciones han sabido cosechar premios Grammy y llegar a nuestros oídos, ya sea a través de una película, un dj en una fiesta, o por culpa de la rotación insistente de una FM.

Si bien Rhythm Roulette es un juego original y desafiante que pone a prueba el oficio de estos arquitectos del ritmo y arqueólogos del sonido, sobre todo, ofrece una oportunidad única para adentrarse en la intimidad de distintos productores: ver en detalle cuáles son sus criterios para extraer la parte de alguna canción, cómo se construye un sample desde cero y qué técnicas utiliza cada uno para componer el respectivo beat en tiempo record.

Mirá la serie completa de Rhythn Roulette acá:

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